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QUIZÁS FUE ASÍ

  TALVEZ TENHA SIDO ASSIM   Um pacote enorme me esperava na porta. Era uma caixa de papelão com fitas adesivas amarelas, sem endereço de remetente, somente o meu, com um cartão pregado na parte de cima, escrito com uma letra que eu não reconheci e uma cor de caneta que podia ter sido azul, mas agora era roxa. Com o pé, coloquei-a para dentro. O cheiro era de coisa úmida. Fiquei olhando para a caixa. Não parecia ser um livro, talvez fosse um chapéu, revistas, quem sabe. Pensei nos copos de cristal de minha mãe e no jogo de talheres de prata. O relógio cuco do meu pai poderia caber na caixa, mas também os álbuns de fotos ficariam bem organizados lá dentro. Resolvi abrir o cartão. Na frente, meu nome escrito com z . (Todos da família sabiam que era com s).   Atrás, somente um rabisco. Dentro, não dizia nada. Rasguei as fitas amarelas com um estilete mal afiado, abri as abas, desmontando a caixa e ali estava: um gato morto, com pelos caramelos e traços pretos. Emb...

LA FLOR DEL AMOR

  Soy la ancestral mujer de la lluvia con un corazón de estrella y llevo en el alma guardados pétalos de tu voz, esos que hacen florecer en mi cuerpo de espuma la flor del amor. Sylvette Cabrera Nieves Es poeta y narradora. Psicóloga Escolar jubilada. Nació en San Juan, Puerto Rico en 1958. Es miembro del Pen Club Internacional. Enlace especial de las revistas literarias Ágora y Azahar (España) y Azogues Espejos (México). Sus obras aparecen publicadas en antologías de Hispanoamérica, España, República Dominicana y su país natal.

LA NAVAJA

  __Aborrezco las navajas, atraen la tragedia__ me dijo el primer día cuando entré a trabajar como aprendiz en la peluquería. Había heredado de su padre la famosa barbería “Don Julio” en Villa Ana: un pueblo tradicional de la cuña boscosa santafesina.   En el mismo sitio donde hace muchos    años el movimiento de trabajadores era incesante y el ruido de las máquinas se volvía enloquecedor, hoy hay silencio y quietud. Pequeños árboles crecen en espacios abandonados que antes solían ocupar grandes ventanales y sólo los pájaros se atreven a quebrar con su canto la calma que se respira.   Villa Ana, en el departamento General Obligado, fue uno de los denominados pueblos forestales que fundó la empresa británica “La Forestal” para explotar los espesos montes de quebracho.   Aunque no le gustaba ese oficio lo sobrellevaba con dignidad y para que    la amargura no le royera por dentro    decidió realizar algunos cambios en la fachada exterior...

EL MAGO.

        El anochecer reparte el aterrador aullido de los perros jíbaros hasta las copas de los árboles, penetra en cada madriguera, visita los bohíos de los hombres y caen gotas con un rocío tan denso que simula un aguacero. El frío igual a un carcelero castiga a los que salen de sus chozas. Pasa la noche y llega el amanecer que en las montañas tiene sus peculiaridades, luego de cantar el gallo el sol se toma su primer trabajo al despejar la neblina que apenas deja ver los senderos. Con la voz sucede lo contrario, vuela a grandes distancias para regresar luego con el eco anunciando que repartió el grito. Es así que en pleno lomerío estaba aquel pueblo de casas apartadas y pobres. Lo habitaban unos pocos habitantes que vivían olvidados los unos de los otros. Era un único pueblo con un hombre que iba de bohío en bohío para hacer visitas todos los días y saber cómo le iba a su gente. Soñaba reunirlos en algún lugar de aquel monte y es así que revisó y revisó su cere...

NUEVO AMANECER

  En la penumbra inmensurable distendió la noche, su pútrida corte, invadiendo con temible fuerza. Desesperanza tétrica y espesa.   No hubo en tierra un alma buena, corruptas fueron de mecanismos, arandelas, artificios; cegadas por promesas de longevidad y vida eterna decayeron en triviales subrepticios.   Mezclados humanos y no humanos integrados en la gran quimera, distópico paraíso del fín, donde todo lo que fue, célebremente, ya no fuera.   Pasada la hora de los muertos tiempo suspendido en cruel incertidumbre. Superficie plagada de múltiples cuerpos, trozos dispersos, obra maestra de la umbría podredumbre.   Nublado engaño que tarda en desvanecer y miles de autómatas creyentes, profundamente dormidos, iban despertando para dejar de creer en una vida de mentiras disfrazada de leyendas y mitos.   Por fin, semillas plantadas en tierra florecieron en tal pantanosa realidad. Fuente de luz recia ...

EL DUENDE TRAVIESO DE LA MONTAÑA

  Al caminar sentido un fuerte   olor a cafetales y cacaos era una delicia.   Me toco visitar la comunidad de El Retiro y La fortuna, eran comunidades muy pequeñas, solo se llegaba caminando, entramos en el desvió de León Brindis de Mapastepec, caminamos hacia la montaña después de pasar potreros abriendo y cerrando trancas llegabas a esta comunidad y al regresar era vía carretera que estaba más lejos, en estas comunidades pasaron sucesos sobrenaturales muy extraños. Nos íbamos a bañar al río pero no muy noche comentaban los niños que ahí se aparecía un niñito todo negrito que le decían “el duende de la montaña”, que jugaba con ellos al oscurecer, pero les daba mucho miedo cuando se quitaba y les aventaba su cabeza, salían corriendo y algunos tenían calentura por más de dos días”, ahí nos juntamos varias comunidades para una reunión micro regional, con la comunidad invitada del Palmar municipio de Pijijiapan. En la tarde realizamos labor social cortándoles los cabellos ...

¡AYÚDAME POETA!

  . ¡Muriendo! ¡Eso no podría ser! Ruego para que no sea verdad. El océano no, no puede perecer, fue instaurado para la eternidad. Ayúdame poeta a esa traba resolver, lírico, tu favor en mi contrariedad. . Piélago, tengo el auxilio del bardo, arrecifes de coral en persistencia. Señor danos bríos y no arrojo tardo, he de velar por él, cual mi querencia. Sus refractarios trocarán en fardo, que a cabalidad intuirá tu esencia. . A congregar, a sumar aliados para ti, con el socorro del vate, te salvaré; agua para la infinitud: tú y el manatí. Trovador, en tus servicios, confiaré. Sin mar, ni peces, mal sueño sufrí.                                          ¡Vive el mar!, a todos comunicaré.           ...